Cambiaron las necesidades de tus hijos
Entraron al colegio, aparecieron gastos de salud, terapias o transporte. El tribunal pondera lo que necesitan hoy, no lo que necesitaban cuando se fijó el monto.
Un monto fijado cuando tu hijo tenía tres años no cubre lo que cuesta a los doce. Si cambiaron sus necesidades o cambiaron los ingresos de él, la pensión se puede revisar — y también reajustar para que no se la coma la inflación.
Entraron al colegio, aparecieron gastos de salud, terapias o transporte. El tribunal pondera lo que necesitan hoy, no lo que necesitaban cuando se fijó el monto.
Cambió de trabajo, lo ascendieron o su nivel de vida no calza con lo que declara. La capacidad económica se acredita y se puede oficiar a instituciones para conocerla.
Si la pensión no quedó expresada en una unidad reajustable, cada año vale menos. Eso se corrige y queda amarrado hacia adelante.
Al pedir revisión, él puede pedir rebaja en respuesta: es un riesgo real y honesto que hay que evaluar antes de mover nada. Por eso en la evaluación miramos primero si tu caso conviene — y si no conviene, te decimos que no lo hagas.
No, pero sí hay que intentar la mediación: la ley la exige antes de demandar un aumento, igual que para fijar la pensión por primera vez. Los citan a los dos, con un mediador dirigiendo. Si él no llega o no hay acuerdo, la mediación se da por frustrada y decide el juez. No tienes que convencerlo tú.
Son dos cosas distintas y se pueden llevar juntas: el aumento mira hacia adelante, el cobro mira lo que ya te deben. En la evaluación vemos si conviene hacer las dos.
Cuéntanos tu caso y te decimos si conviene pedir el aumento, cuánto podrías esperar y qué riesgos tiene en tu situación concreta.